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5.05 – Presentar

 

En el momento de diseñar la cabecera de nuestra serie no es suficiente con dar con el adecuado, sino que además debemos tener en cuenta que, al igual que con la ropa, las series también sufren de modas y tendencias y lo que ayer era rompedor hoy ya no sorprende a nadie. Por ese motivo no es de extrañar encontrase, de vez en cuando, con atrevidas propuestas como las que realizan algunas series americanas, cuando modifican sus cabeceras según el episodio que vayan a emitir como bien saben los seguidores de Fringe: al límite o los de Juego de Tronos.

Sólo con mirar los últimos veinte años de producción televisiva americana (las series españolas poco tienen que decir aquí), uno se da cuenta que es posible agrupar las cabeceras de las series, según un patrón basado en su rasgo más característico, y que yo me he tomado la libertad de clasificar en minimalista, estética o retratista.

Con las de tipo minimalista, aunque a priori parezcan fáciles de realizar, juega en su contra el poco tiempo (apenas diez segundos de media) para mostrar los conceptos básicos de la serie y sólo con margen para modificar algunos de sus atributos:

  • Con el color, como en Perdidos y la eterna dualidad entre el blanco y el negro.
  • Con la música, como en Alias y su ritmo discotequero.
  • Con los efectos sonoros, como en Jericó y sus mensajes en morse.
  • Con el tipo de letra, como en El Mentalista y su estética de los años sesenta.

Es normal encontrar ese tipo de presentaciones, donde el eje central de la serie sea el misterio, como bien sabe la serie El Barco…

por lo que no entiendo cómo es posible que la serie Espartaco: sangre y arena…

haya optado por esa opción, cuando su denominador común es la acción y su personaje central el detonante de la misma. Sólo tenemos que ver como enfoca su presentación la serie Escudo Humano…

para darse cuenta que existen otras opciones. A veces, no siempre es bueno simplificar algo que no lo necesita.

Sobre las estéticas podríamos hablar largo y tendido durante horas, al ser en la actualidad el modelo de cabecera más extendido, pero a la vez el más exigente. Todo consiste en mezclar apropiadamente los más diversos elementos visuales (incluyendo a veces imágenes de la propia serie), manipularlos con todo tipo de efectos gráficos y unirlo todo hasta a modo de collage.

El rey indiscutible en este tipo de cabeceras es la cadena HBO, y todo porque aplica una sencilla regla en cada nuevo trabajo que realiza: Intentar superarse a sí mismo. No es por casualidad que las series Roma o Hermanos de Sangre

estén tan bien consideradas, al menos al nivel de cabeceras, algo de lo que han tomado buena nota en la cadena Showtime, vistas las presentaciones de algunas de sus series más famosas, como Dexter o United States of Tara

Aquí en España, la serie Ángel o Demonio coge el testigo en este tipo de cabeceras, aunque por supuesto sea a un nivel más modesto.

A pesar de ello, bajo mi punto de vista, no remata del todo la faena al presentar el logo de la serie con un trazo demasiado juvenil y unos colores poco apropiados, si lo comparamos con la seriedad/sobriedad que rodea al resto de la composición.

Otra cabecera, a mi parecer mal enfocada, la encontramos en la serie Los Protegidos…

al mostrar en todo momento un tono demasiado alegre y desenfadado, cuando su argumento es bastante más pesimista (a saber: un grupo de personas con poderes especiales intenta pasar desapercibida de sus enemigos, viviendo como una familia normal). Supongo que pretender que sea una serie accesible/asequible para todo el mundo (ver Espectadores, reuníos) hace que su cabecera desprenda ese aire tan familiar, pero también una oportunidad perdida para hacer algo diferente yendo por caminos poco trillados.

Finalmente, las retratistas deben su nombre al conjunto de imágenes de varios episodios (generalmente de los primeros que se emiten en cada temporada), mientras se van intercalando las poses de los protagonistas mirando a cámara. Un estilo que fue bastante utilizado en los años ochenta como en la serie Magnum

o ya en pleno siglo XXI en la serie Los Tudor…

Actualmente, es un estilo en claro retroceso y debería ser la última de nuestras opciones de estilo, a no ser, claro está, que queramos ambientar nuestra serie en el siglo pasado o realizar el remake de una serie de aquella época como Hawaii Five-0.

Tanto en este apartado como en el anterior (ver Acreditar), hemos de procurar ser innovadores y asumir que la única recompensa que obtendremos a cambio (sin tener en cuenta el reconocimiento de la crítica especializada y/o público), será ver algún día nuestro trabajo “imitado” en otras series. Hacer lo contrario supondrá ir siempre a merced de la inventiva de otros y acabar atrofiando nuestra creatividad, al no tener ningún tipo aliciente para utilizarla.

Conclusiones

 

Como cualquier programa televisivo, una serie no deja de ser un producto que hay que vender al espectador, procurando llamar su atención lo suficiente para que empiece a verla, y lo más difícil de todo, convencerlo para que la siga semana tras semana, teniendo en cuenta que el reto es más difícil, si se trata de series serializadas (trama continua en varios episodios) y no tanto en series procedimentales (tramas autoconclusivas en cada episodio).

Tampoco podemos mostrar todas nuestras cartas en el primer episodio, porque sólo el aliciente de conocer más cosas de nuestros personajes o de lo que les rodea, hará que la gente siga viendo nuestra serie. Por esa razón es conveniente dosificar la información y crear la suficiente expectación para que la gente hable de ella. Sólo así conseguiremos un poco de publicidad gratuita, y si además esa recomendación viene de un amigo, seguro que es más fiable que la que pueda hacer un medio de comunicación partidista.

Una buena forma de hacer propaganda, y del que J.J. Abrams es todo un experto, es con la llamada publicidad viral. Todo consiste en incluir, en los diálogos de los personajes o en los decorados que les rodean, referencias a hechos, grupos o objetos creados ex profeso para la serie y después recrearlos en Internet, como si en verdad existieran (vídeos en Youtube, información en páginas web, mensajes ocultos entre pausas publicitarias como en Fringe). Sólo hay que mirar en Internet la cantidad de información indirecta que hay sobre las series Perdidos o Fringe: al límite, para darse cuenta de la repercusión y popularidad que tienen este tipo de propuestas.

Es cierto que, según la temática de la serie, esa publicidad puede funcionar mejor o peor, pero de lo que no hay duda es que ayuda a que los espectadores se involucren más en el universo creado por la serie y sientan que pueden interactuar con él.

 

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