Share on Facebook0Tweet about this on TwitterShare on Google+0Email this to someone

 

2.05 – Vídeos que no engañan a nadie

 

Al contrario de lo que piensan algunos, con el tema de la imagen no estamos tan mal como parece y ya no concebimos una serie española sin su correspondiente formato panorámico, olvidando por fin el encuadre televisivo cuadrado (el tradicional 4:3) y dejando la puerta abierta para la siguiente evolución: La alta definición.

En cambio, en lo que sí debemos mejorar es en los soportes de grabación, porque sorprende ver, a estas alturas, series españolas utilizando cinta de vídeo para ese fin, en detrimento de la película de cine. Mientras la primera ofrece una imagen demasiado nítida y brillante, en la segunda es todo lo contrario, al presentar una imagen con grano, que le confiere a la serie un aspecto más cinematográfico.

Aunque parte de esa “culpa” también la tenga la forma de iluminar las escenas (ver ¿Hago sombra?), sólo hay que comparar estas dos secuencias de la serie Hospital Central y de Urgencias

para darse cuenta de las diferencias estéticas.

También es cierto, que la cuestión económica siempre hay que tenerla presente y sabiendo que es más caro grabar en película de cine, porque, aunque existen procesos informáticos que añaden artificialmente grano a las imágenes de vídeo, en el fondo no deja de ser una imitación.

Ahora, que todo el mundo saque sus propias conclusiones y escoja que look prefiere para su serie, pero sí de mí dependiera no dudaría en elegir el cinematográfico, porque cuantos más puntos en común tengamos con el cine, más atractiva será la serie de cara el espectador. Hacer lo contrario sería heredar los vicios y costumbres de la televisión, cuando ahora lo que toca es pensar a lo grande.

2.06 – ¿Hago sombra?

 

Cojamos una serie española más o menos actual, empecemos a verla y congelemos la imagen en una escena de interior cualquiera.

¿Cuántas fuentes de luz podemos ver?

Algunas de ellas son fácilmente identificables (ventana, lámpara), pero hay otras que no lo son tanto al nacer de puntos del decorado que no vemos que permiten que los actores tengan siempre la cara iluminada, como por arte de magia. Habrá quien opine que ese tipo de detalles son bastante superfluos y no le darán más importancia, pero otros (yo incluido) nos preguntamos, qué función dramática cumple rodar una escena con tanta claridad, donde ni las personas ni los objetos proyectan sombras.

¿Acaso queremos dejar sin trabajo al director de fotografía de turno?

Echemos un vistazo sino a esta escena de la serie Los Protegidos.

Es una lástima, que toda esa ambientación tan de plató televisivo se vea enturbiada por una luz que, teóricamente entra por las ventanas y, en cambio, solo logra que se vea igual que una sitcom, al presentar un tipo de iluminación parecida (sino tenemos en cuenta a la serie Modern Family).

El dominio de la luz en una serie dramática es crucial y no debe considerarse un handicap, sino como un recurso más a nuestra disposición, para ser utilizado en nuestro beneficio en cualquier momento:

  • Ocultando esas partes del decorado que no hayan quedado tan conseguidas, por falta de tiempo o de presupuesto.
  • Amortizando el uso de un decorado para que parezca otro, al simular el paso, tanto del día como de la noche, al igual que en Los Tudor.
  • Utilizándola artísticamente, como una extensión de los sentimientos de los personajes, como en la película Eyes Wide Shut.

Y de tantas otras formas, igualmente originales, que ayuden de una vez por todas a que la iluminación salga del ghetto donde ha sido confinada (al menos en España) y se dejen de utilizar, de una vez por todas, esas milagrosas luces omnidireccionales que todo lo iluminan.

Porque si los americanos pueden hacerlo con series tan “normales” como Mujeres Desesperadas

¿Porque nosotros hemos de tirar siempre por la vía fácil?

2.07 – Siempre me sacas igual (I)

 

Parece mentira que después de tantos avances técnicos, las series españolas apenas han sabido sacarle todo el partido y siguen encuadrando las escenas de una forma, un tanto anacrónica, para los tiempos que corren.

Desconozco qué impulsa a los profesionales del sector, a utilizar por lo general el plano medio o el americano en sus series, pero decir que es por falta de tiempo en los rodajes, o que el criterio sea la cantidad antes que la calidad de los planos, sería ya entrar en el terreno de la especulación.

Está claro, que hay muchas maneras de encuadrar una misma escena, pero sólo una que nos diferenciará del resto: planificando y ejecutando planos más propios de las películas de cine.

Precisamente, alguien más experto que yo podrá indicar con más precisión en qué momento las series americanas dieron ese salto, que muchos han querido calificar de época dorada de las series. En mi caso fue la serie Expediente X la que me abrió los ojos, viendo como los realizadores le imprimían su personalidad a cada uno de los capítulos, realizando encuadres, muchas veces desde sitios imposibles, y sin dejar por ello de contar una historia.

Sin embargo, una buena fuente de inspiración, a la hora de encuadrar escenas, la podemos encontrar en las libros de ilustraciones y más concretamente en los cómics. El llamado noveno arte, no deja de utilizar en cada una de sus páginas técnicas propias del celuloide al considerar cada viñeta como el plano de una cámara donde cada elemento que aparece es importante, desde el encuadre escogido hasta los objetos que llevan encima los personajes.

¿Acaso no es el cómic un guión (cinematográfico) pasado a papel en forma de storyboard?

Para responder a esa cuestión recurriré a uno de mis autores preferidos además de gran guionista y dibujante, Will Eisner. El estadounidense, gracias a su obra The Spirit (nada que ver con su esperpéntica versión fílmica) conseguía, en apenas siete páginas, explicar una historia con su inicio, nudo y desenlace, economizando al máximo las viñetas superfluas y mostrando en otras información útil al lector en primer, segundo y hasta tercer plano.

Obviamente, en una serie de televisión el tiempo/espacio no es tan limitado y no es necesario llegar a estos niveles de síntesis, pero nunca está de más tener a mano una buena novela gráfica que nos ayude a ver las cosas de otra forma, o si se prefiere, en este caso desde otro ángulo.

Algún día las series españolas tendrán que cambiar el chip y empezar a considerar a la cámara como un elemento más de la historia y no como un ser inanimado que hay que mover por obligación.

 

ANTERIOR  2.03 – ¡Estamos rodeados de paredes! (III)

2.08 – ¡Muévete un poco, hombre! (II)  SIGUIENTE 

 

Tema Old Paper creado por ThunderThemes.net