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4. – Espectadores, reuníos

 

Eso mismo deben querer los productores de las series españolas cada vez que se emite un capítulo por televisión, porque sino no me explico ese afán que tienen por convertirlo todo en series para toda la familia.

Si al menos en eso hubiera variedad algunos hasta saldrían ganando, pero sólo hay que dar un vistazo a algunas de ellas para darse cuenta del poco margen de innovación con que juegan las productoras y lo poco que les importa que sus series tengan tantas similitudes entre si, como ocurre en El Barco (puntos 1,4,5,6), Águila Roja (puntos 1,2,3,6), Los Protegidos (puntos 1,2,4,5) o Los Serrano (puntos 1,2,3,4,5):

1) PADRE DIVORCIADO/VIUDO con NIÑO/A a su cargo.

2) FAMILIAR/AMIGA/COMPAÑERA conoce/encuentra al PADRE DIVORCIADO/VIUDO, entabla amistad y lo ayuda con el NIÑO/A.

3) FAMILIAR/AMIGO/COMPAÑERO del PADRE DIVORCIADO/VIUDO muy dado a las bromas se mete de vez en cuando en líos propios o ajenos.

4) CHICO REBELDE conoce a CHICA opuesta a él, mantienen la típica tensión sexual no resuelta y después de unos cuantos roces acaban perdidamente enamorados.

5) JÓVENES pertenecientes a algún tipo de centro educativo, viven con las hormonas alteradas, sufriendo amoríos y desengaños varios.

6) PERSONAJE PRINCIPAL/SECUNDARIO aparece insinuando (que no mostrando), y la mayoría de las veces sin venir a cuento, la poca ropa que lleva encima, como si aún estuviéramos en la época del destape.

Sólo hay un problema: Clonar una serie no es innovar. No podemos estar toda la vida utilizando siempre el mismo modelo, porque las posibles combinaciones lógicas son finitas y poco el espacio de maniobra, para dar a cada serie unas señas de identidad propia.

Aunque cueste creerlo, incluso los americanos sufren de vez en cuando de este mal (en casos contados todo hay que decirlo), sin ir más lejos al querer infructuosamente repetir el éxito de la serie Perdidos en otras series, como FlashForward o The Event.

Algunos defenderán esa medida, alegando que hacer una serie para un amplio espectro de gente redunda en su éxito, como bien avala el share al día siguiente. Ese tipo de conclusiones a las que llegan las cadenas de televisión, aunque ciertas en la forma, no lo son tanto en el contenido, porque por lo general, quienes ven esas series son espectadores en tránsito que buscan continuamente mejores pastos televisivos en los que asentarse y por culpa de una escasa oferta de ficción televisiva optan, muchas veces, por ver lo MENOS malo de todas las cadenas.

La prueba está que, si hay donde escoger, los espectadores prefieren ver productos de calidad antes que seguir con su serie de siempre que, curiosamente, hasta ese momento era líder en su franja horaria. Eso no debería preocuparnos mucho si hemos logrado crear una legión de seguidores incondicionales que apoyen nuestra serie, porque aunque sean los más fáciles de conservar tras cada capítulo, tampoco nosotros debemos bajar el listón de calidad si no queremos que se vean frustradas sus expectativas y nos abandonen, amén de cancelar nuestro programa más pronto que tarde y con episodios aún pendientes de emitir.

4.01 – Monotemáticos

 

A todo el mundo le gusta que le cuenten cuentos, que sean más o menos entretenidos y mantengan un equilibrio constante entre la parte “externa” (las aventuras) y la “interna” (los conflictos entre personajes). Eso sería el modelo a seguir, incluso para las series costumbristas, pero cuando hay series españolas de por medio ese tan deseado equilibrio deja de existir y muchas de ellas se decantan por dar más minutos, a lo que algunos tienden a llamar vulgarmente de “culebrón”.

Es posible que al ser los capítulos más largos y tener más tiempo para todo (ver Más largo no significa mejor) los defectos se noten más, pero eso no es escusa, para que la parte “externa” de una serie se dedique muchas veces para mostrarnos todas las posibles combinaciones amorosas que pueden darse con compañeros de escuela/trabajo.

No hay duda que eso ayudará a conocer mejor a los personajes, pero en exceso nos desvía del que debería ser nuestro principal objetivo, que no es otro que desarrollar lo justo los conflictos entre personajes, para permitirnos llegar a la siguiente aventura y avanzar así con la trama del episodio. Hacemos esto o nos arriesgamos a desconcertar al espectador, dándole información de la parte “interna” superflua que poco o nada tiene que ver con la historia que queremos contar.

¿Que habría sido sino de series como Caso Abierto o Sin Rastro de haberse dedicado principalmente a contarnos la vida y milagros de los protagonistas, en lugar de mostrarnos su trabajo diario que es, a la postre, lo que nos interesa conocer?

El tiempo es oro y en televisión más todavía, no lo perdamos con temas más propios del folletín o estancándonos en hechos que podríamos clasificar de superfluos.

Conclusiones

 

Conseguir audiencia es como salir a cazar. Se puede disparar con perdigones que, aunque tiendan a dispersarse, alcanzan a más presas/personas o bien con balas que, a pesar de ser más precisas, llegan a menos presas/personas. Por esa misma regla de tres, uno no puede pretender conseguir todo el target de población con una sola serie, y a la vez llegar a satisfacer a todo tipo de espectadores.

Los motivos son más que evidentes, el que busca escenas subidas de tono querrá ver algo más que una nalga furtiva, el que busca acción no querrá diálogos intrascendentes y el que busca profundidad en la historia le sobrará el sexo y la acción sin sentido. Lo ideal es como hacen en Estados Unidos, donde emiten series específicas para todos los gustos:

Y así hasta el final con el resto de las series.

Sirva de ejemplo la clasificación que ha hecho una página web de humor CollegeHumor de las series de la cadena HBO, según tres parámetros: La violencia, el sexo y la aclamación de la crítica. A pesar de venir esta información de una fuente tan poco “seria”, en realidad no van muy desencaminados y nos da una idea de la diversificación de productos que pueden darse en una sola cadena de televisión americana.

Para gustos los colores y nunca mejor dicho, pero en este caso CADA UNO EL SUYO.

Tampoco sería lógico que la serie cambiase de estilo en cada temporada, para ir pellizcando un poco de aquí y de allá, cosa que sí hizo la serie Los Hombres de Paco, que empezó siendo cómica, después se pasó al thriller y acabó siendo de terror.

También están aquéllas que cambian su idea inicial para convertirse en otro tipo de serie, como ya ocurrió con 7 Vidas que, tras un inicio bastante prometedor para ser una serie española (a saber: el protagonista despierta tras estar dieciocho años en coma, en una sociedad que desconoce por completo) y que podía haber dado bastante juego, la premisa quedó en una simple anécdota, al convertirse en un abrir y cerrar de ojos en un sucedáneo de Friends.

En resumen, al planificar las líneas maestras de una serie de televisión hay que tener claro a quién va dirigida (target de población) y en que género la queremos enclavar, teniendo en cuenta que el resto del desarrollo creativo de la serie ha de girar entorno a estas dos premisas y mantenerlas en todos los episodios.

 

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